
"La situación de los pueblos originarios es especialmente crítica y requiere atención inmediata", denunció Ruteere, quien precisó que a estas poblaciones se les niega acceso a necesidades básicas "como el agua potable, una vivienda digna, una atención a la salud de calidad, oportunidades de empleo y a una educación adecuada".
No obstante, lo más alarmante para el relator es la "tendencia" a reprimir las movilizaciones de los grupos originarios que reclaman sus derechos, así como la práctica habitual de "tomar represalias" contra quienes defienden la defensa de los derechos civiles de este colectivo.