
Las mujeres afrodescendientes se encuentran entre los grupos sociales más marginalizados, sus posibilidades de acceso a educación, empleo y salud son limitados, y enfrentan múltiples obstáculos para acceder a los servicios necesarios en el ámbito de la salud sexual y reproductiva. La mayoría de las mujeres afrodescendientes se desempeñan en tareas domésticas, de escasa remuneración y precarias condiciones laborales, sin beneficios de seguridad social, y tienen dificultades para acceder a los permisos de trabajo, especialmente, las mujeres migrantes.
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